La fotografía móvil ya no busca el realismo, busca impresionar (y nos encanta)

La fotografía móvil ya no busca el realismo, busca impresionar (y nos encanta)


La mayor ambición de la fotografía durante muchas décadas fue retratar escenas con la mayor fidelidad posible. Detalles, sombras, desenfoques que buscaban imitar al efecto óptico natural. En algún punto se volvió creativa en algunos ámbitos, pero los últimos años de la fotografía móvil (¿o deberíamos decir ‘fotografía computacional?) esto se nos fue de las manos.

La fotografía ha pasado a querer impresionar. O a nosotros mismos, o a quienes las verán en nuestro feed de Instagram. Incluso los fabricantes tratan de impactar a posibles compradores con esas fotografías llevadas al extremo como parte de su marketing. Los móviles ya convierten la noche en día, saturan paisajes y crean una versión dulcificada de nuestro rostro para que por un momento olvidemos que nuestro rostro también es imperfecto y tiene arrugas, lunares, granos o una textura que definitivamente no es la de Nicole Kidman.

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