Así funciona el sensor SAR, uno de los componentes que más utilizamos y menos conocemos de nuestro teléfono móvil


El sensor SAR no descansa. Tiene la responsabilidad de percibir la proximidad de nuestro cuerpo, pero no entra en acción únicamente cuando nos acercamos nuestro smartphone a la cara para evitar que toquemos la pantalla táctil sin pretenderlo; también es el responsable de mantener bajo control la radiación electromagnética que emite nuestro teléfono móvil. Ni más ni menos.

Cuando consultamos las especificaciones de nuestro terminal y comprobamos que en el apartado dedicado a su dotación de sensores el fabricante nos habla del sensor de proximidad, en realidad está mencionando al sensor SAR. Pero sería injusto aceptar que lo único que hace es identificar que nuestra cara está cerca de la pantalla. Sin él nuestros móviles no podrían medir la radiación que emiten en un instante determinado con el propósito de evitar que franquee un umbral máximo. Y posiblemente tampoco superarían las exigencias que impone la normativa actual en materia de emisión de radiación electromagnética.

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